Claves para enmendar nuestros errores

Como bien dicen los dichos populares, después de la tormenta, siempre sale el sol. Ésta frase parece muy útil para el tema que nos compete en esta oportunidad, a saber, cómo enmendar un error.

Por el sólo hecho de ser personas, seres humanos, cada uno con su singularidad y no predecibles, los errores son una posibilidad que está latente siempre. Es por esto, que equivocarnos forma parte de nuestra existencia, como así también las oportunidades para remediar estas equivocaciones.

Teniendo en cuenta esto, en lo que sigue te damos una serie de secretos para enmendar nuestros errores.

En términos generales, ante equivocaciones o errores propios, lo primero que podemos hacer es reconocer y hacernos cargo de nuestras propias acciones y responsabilizarnos por ellas. Para liberarnos de la culpa que puede implicar haber causado angustias en alguna persona que queremos como consecuencia de nuestros errores, la única posibilidad que tenemos es remediar nuestro equivocación y para hacerlo no hay una sola manera, sino varias posibles. Veamos cuáles son.

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Hacernos cargo de nuestras acciones: asumir la responsabilidad

Para poder hacernos cargo de lo que hemos hecho, primero debemos pensar en lo sucedido y cuáles fueron las consecuencias de este acto, es decir cómo nos afectó a nosotros y a las personas implicadas, por ejemplo la persona amada. Ante todo debemos tener presente que todo acto que se realiza tiene consecuencias (lo que no implica que siempre sean negativas, porque se tiende a asociar consecuencias con negatividad) en los demás y en el entorno.

Entonces, lo primero que hacemos es reconocer lo que hemos hecho, y la mejor manera de hacerlo es con sinceridad, ya que si se lo hace para darle el gusto a los demás, poco valor tendrá. Esto es fundamental, porque permite liberar las energías y pensamientos que han quedado asociados al acto, sobre todo las que quedan en los demás, ya que de esta manera se podrá sortear este mal episodio y continuar sin viejos rencores.

Por último, en este punto también se aconseja pensar qué es lo que impulso este acto, ya sea consecuencia de un enojo, una venganza o pura impulso, ya que de esta manera podemos pensar sobre este acto, reflexionar y tratar de evitarlo en futuro si tuvo consecuencias negativas.

Pedir disculpas genuinas por el error

Pedir disculpas implica una decisión y ganas genuinas de hacerlo. Pedir disculpas implica tolerar las palabras de los otros a quienes hemos dañado. Pedir disculpas es que querer sanar lo hecho a corazón abierto.

En caso de que nuestro acto haya dañado a una persona debemos tolerar su enojo, furia y palabras. Una vez que se escuchó las quejas del otro, manifestaciones de sus angustias, debemos hablar, sin intentar justificarse y asumir genuinamente todas las culpas. Si existe la posibilidad de hablar de las causas que llevaron a hacer esta acción, es una opción, no para justificarse, sino para lograr una mayor comprensión de parte de la otra persona, ya que implica ganas genuinas de enmendar el error cometido.

En determinadas ocasiones, está entre las posibilidades de actuación, el revertir la situación a la que dio lugar el error cometido. Por ejemplo, en caso de un error laboral, que arruinó una presentación importante, además de haber asumido las culpas y pedir genuinas disculpas, se puede accionar tratando de revertir la situación, ocupando más tiempo en la presentación.

En fin, éstos son sólo uno de los consejos que pueden ponerse en práctica ante situaciones en las que se hayan cometido errores. Es importante recordar que lo más importante en todo esto, es ser sinceros con la persona a la que hemos dañado, ya que de lo contrario, poco valor tendrá lo que hagamos.

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