APARATOS ELEVADORES: ASCENSORES Y SALVAESCALERAS PARA MINUSVÁLIDOS

Hoy en día los montacargas son unas instalaciones comunes en todos los edificios de obra nueva. Permiten trasladarnos a un piso superior bajo excelentes condiciones de seguridad, confort y ahorro de tiempo.

Estos elementos pueden situarse tanto en el interior de edificios, junto a la escalera, como adosados a la fachada exterior, siendo este último método menos habitual y destinado solamente a espacios comerciales o ejecutivos.

Salvaescaleras

Tipos de Ascensores

Los ascensores pueden ser tanto eléctricos como hidráulicos. En los ascensores eléctricos debe preverse un local destinado a sala de máquinas, en la misma vertical del desplazamiento del aparato. Generalmente este cuarto se sitúa en el último piso. La construcción de este cuarto es muy importante, hay que tener cuidado en amortiguar los ruidos y vibraciones que se generan en su interior, para que no molesten a los vecinos de los pisos inmediatos.

Tanto el local destinado a la maquinaria como el cerramiento en torno al recorrido del ascensor deben tener un especial programa contraincendios, y no se permitirá junto a ellos cualquier otra instalación ajena al funcionamiento de la máquina.

Otra precaución a tener en cuenta es que sobre la cabina siempre debe quedar por lo menos un espacio con altura libre de metro y medio. Además el mismo hueco vertical debe tener aberturas de ventilación, que faciliten la labor de los operarios del mantenimiento, y buena iluminación.

En la parte inferior del espacio reservado al ascensor debe haber un foso, donde encaja la maquina cuando el usuario entra y sale de la cabina en la planta baja.

Otro nuevo aparato elevador es el salvaescaleras para minusválidos. Puedes encontrar una buena descripción en aparejadorencoruna.com donde se exponen distintos tipos de plataformas elevadoras y ascensores para personas con problemas de movilidad reducida.

Hoy en día estos segundos aparatos permiten, a un usuario en silla de ruedas, salvar un tramo de escaleras de manera autónoma y segura. Sin tener que esperar a una mano ajena que le ayude en esta labor.

Afortunadamente la administración es consciente de este problema y cada vez concede más ayudas para eliminar las barreras arquitectónicas presentes en la entrada de innumerables edificios.

Hasta hace unos años, lo único que se proyectaba para solucionar este problema era una rampa, de dimensiones y pendientes imposibles, sin detenerse a comprobar si esa solución sería accesible a su usuario final.

Pero la sucesiva aparición de estas máquinas en el mercado, cada vez más modernas, baratas y seguras, hacen que comiencen a verse en los portales de cada vez más residencias, y el usuario de silla de ruedas pueda acceder a su vivienda como cualquier otro vecino del inmueble.

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