LOS PELIGROS DEL MOHO

El moho no necesita mucho para vivir y multiplicarse: tan sólo oxígeno y un poco de humedad. También se ve favorecido por el calor, que en la sociedad moderna se da por garantizado en edificios privados y públicos, en verano y en invierno. Bien sea en forma aparatosa y hasta escalofriante, (esas paredes cubiertas de ominosas manchas verdes o negras dignas de películas de terror), bien de una forma mucho más discreta y con frecuencia prácticamente invisible, ningún edificio, residencial, industrial o de servicios, está libre por completo de su presencia.

El moho se reproduce mediante esporas, que quedan en suspensión en el aire y afectan a la respiración y salud de las personas. Los estudios científicos le atribuyen efectos adversos, en diversos grados: desde rinitis, sinusitis y sibilancias hasta un aumento del riesgo de la aparición de asma en niños y morbilidad en personas que ya sufren esta afección. Los casos más graves afectan a aquellas personas que son alérgicas a estos patógenos, de los que existen miles de sub-especies. También provoca malos olores.

Ciertamente, una manera de reducir este riesgo es controlando la humedad y la temperatura en el interior del edificio, así como una limpieza regular adecuada. Son medidas que ayudan, pero no tratan el problema de emisión. En este punto, los aparatos purificadores de aire acuden al rescate: sin lugar a dudas, los más efectivos y eficaces son los que usan la técnica de la fotocatálisis oxidativa con tecnología UV; eliminan de forma radical las esporas que flotan en el aire sin generar residuos y sin desprender ozono. A su eficacia comprobada, añaden la extrema facilidad de su instalación plug & play, el hecho de que no son susceptibles de generar más moho en caso de un mal mantenimiento (como ocurre con los aparatos basados en una tecnología de filtros), y su capacidad de eliminar otras partículas como bacterias, virus y COVs. La empresa española Biosintel fabrica y distribuye Biokker y BiokkerInd, los únicos purificadores de alta gama por oxidación fotocatalítica, cuya aceptación en el mercado no deja lugar dudas sobre su eficiencia.