¿Es posible denunciar a un geriátrico si creemos que ha habido una negligencia médica?

negligencias medicas

 

Los ancianos son uno de los grupos de las sociedad más vulnerables que tenemos en la actualidad. Muchos  de ellos también tienen que pasar por residencias de ancianos ya que sus familiares no disponen del tiempo necesario para cuidarles o porque necesitan cuidados médicos especializados a diario y las 24 horas.

Pero por desgracia también en nuestro despacho vemos a más de una familia reclamar negligencias médicas a este tipo de instituciones. Muchos de ellos vienen en un principio sin tener claro si es posible reclamar a estos centros, la respuestas es que sí lo es.

Al igual que con cualquier negligencia médica que pueda pasar en un centro público o privado sanitario deberemos aportar a nuestros abogados el historial clínico de nuestro anciano y las pruebas que acrediten que ha habido una negligencia (lesiones, agravamientos de una enfermedad o incluso fallecimientos pueden ser causa de una mala praxis del personal de la residencia).

Esta documentación deberá ser valorada por el perito médico, el cual será el encargado de valorar si en efecto se realizaron los tratamientos y protocolos correctos o hubo algún tipo de actitud negligente. Ambos, perito y abogado, serán los que finalmente determinen si se puede presentar el caso como una negligencia médica y si es viable pedir una reclamación.

 

¿Qué tipos de negligencias geriátricas son los que suelen verlos abogados de nuestros despachos?

  • Falta de cambios posturales. Muchos de los ancianos que se encuentran ingresados en residencias no son capaces de moverse, debido a lesiones, a su avanzada edad, a que es peligroso para ellos… Estos periodos tan prolongados de inmovilización aumentan considerablemente el riesgo de producir úlceras por presión, debilitar la musculatura, perdida de apetito, entre otras muchas cosas. Nuestros abogados negligencias médicas se han visto con casos en los que los ancianos presentaban escaras ya que no se les cambiaba de postura cada cuatro o cinco horas.

 

  • No derivación a centros hospitalarios de los ancianos cuando sufren un empeoramiento o tienen nuevos síntomas o alteraciones. Estos datos se pasan “por alto” ya que suponen una molestia para el personal (evitar el traslado), no se detectan porque no se hacen las revisiones periódicas o el personal no tiene la cualificación suficiente para poder diferenciar estos y ver su gravedad.

 

  • Lesiones o daños por falta de vigilancia (normalmente por escasez del personal). Muchos, por no decir la  mayoría, de los pacientes de una residencia de la tercera edad necesitan cuidados especiales (falta de movilidad, medicación, curas) de tal manera  que si no disponemos del personal necesario quedarán irremediablemente desatendidos. Así vemos personas que empeoran cuando deberían mejorar, ancianos que se levantan solos porque necesitan ir al baño y nadie les atiende y se caen, ancianos con llagas porque no se les da un aseo adecuado…

 

  • Una incorrecta revisión médica. El personal médico que está trabajando en las residencias únicamente se dedica a la revisión de los ancianos. están obligados  a derivarlos en el caso de que vean síntomas sospechosos o anomalías. Si el médico ha revisado al anciano frente a estos síntomas y ha decidido no derivarle a urgencias provocando un empeoramiento (ictus, infartos) o incluso el fallecimiento estaremos hablando de una negligencia médica. Dentro de este grupo también entrará una incorrecta regulación de la medicación, bien sea por dosis incorrectas o por fármacos equivocados.

El maltrato, aunque no entre dentro del grupo de negligencias médicas, también es algo denunciable como delito de vejaciones o agresiones. Tendremos que tener en cuenta que muchos ancianos presentan moretones debido a los cambios posturales que les hacen y que entran dentro de la normalidad (peso muerto, mala circulación, se resisten…) por ello es importante la  acción de un perito y un abogado especialista.