Anatomía de Grey para nuestro terminal

Hoy en día no hay persona que no tenga un teléfono o un Smartphone. Se han convertido en nuestro fiel amigo, no sólo para llamadas sino que los usamos para hacer fotografías, mandar correos, grabar… se han convertido en el sustituto del ordenador.

Sin ellos seguramente nos encontraremos perdidos. Sin embargo, el continuo uso, la obsolescencia programada y los avances en tecnología hacen que seguramente alguna vez hayamos llevado a nuestro fiel amigo a una tienda de reparacion de moviles.

Entre los problemas más frecuentes con los que nos encontramos están:

  1. Rendimiento lento. Un uso continuado puede hacer que nuestras aplicaciones tarden una eternidad en abrirse. Acciones como mirar el correo o entrar en cualquier aplicación de redes se conviertan en minutos en vez de segundos.
  2. Pantallas rotas y caídas. Es el problema más común en las tiendas de reparación. Las caídas o los golpes fortuitos son los causantes de estas averías. Puede tratarse de una simple rotura de pantalla o alguna avería más grave interna. A veces sólo se trata de una rotura superficial de la pantalla de nuestro móvil. Pero es conveniente llevarlo a arreglar aunque lo podamos seguir usando ya que puede llegar a romperse más y será imposible usarlo después.
  1. Batería defectuosa. Todos sabemos que los Smartphone son conocidos por la poca duración de su batería. Es muy común que con el paso del tiempo esta vaya funcionando cada vez peor. Una batería que antes duraba diez horas, ahora se apaga cuando está al veinte por ciento. Es normal dado que siempre estamos haciendo algo con el terminal, aparte de que tienen una vida programada de dos a tres años. Nuestra batería no sólo se resentirá por el paso del tiempo o por el uso continuado, sino que hay una serie de malos usos que pueden echar a perder su vida útil:
  • Dejar cargando durante toda la noche.
  • Cargar con un cargador que no pertenezca a la marca.
  • Cargar el móvil con un 80% de batería.
  • Dejarlo cargando aunque esté al 100%.
  • Usar el móvil mientras se está cargando.
  1. Agua. Es el peor enemigo de nuestro móvil. Todavía hoy en día hay muy pocos terminales adaptados a la exposición al agua. Dado que estos funcionan con materiales altamente sensibles a ser mojados puede ser fatal una sola gota. Aunque todos conocemos el truco de dejar el móvil en granos de arroz durante tres días recomendamos llevarlo inmediatamente a una tienda de reparacion de moviles. La humedad que se haya podido quedar puede causar peores daños si se alarga en el tiempo.